Martes, Noviembre 21, 2017

Así puedes montarte un SSD portátil del tamaño de un pendrive con cientos de GB

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Los pendrives, o memorias USB, son realmente cómodos para transportar información, y su precio ha ido cayendo en picado en la última década. En la actualidad, podemos encontrar memorias USB 3.0 de 32 GB por 14 euros, o de 64 GB por 24 euros. ¿Y si pudieras tener un SSD casi del mismo tamaño pero con 250 o 500 GB de capacidad?. Te explicamos como.

Un SSD M.2 y una carcasa externa: la mejor combinación para portabilidad y velocidad

La clave pasa por dos productos. El primero es un SSD en formato M.2. El tamaño de estas unidades es muy reducido, y encontramos algunos de medidas tan pequeñas como 3 centímetros. Las medidas más comunes de este tipo de unidades SSD son 3 cm, 4,2 cm, 6 cm y 8 cm de largo, con un ancho todas de 2,2 cm.

El segundo dispositivo es una carcasa (conocida en inglés como enclosure) en la cual podemos introducir estas unidades y usarlas como dispositivo de almacenamiento externos, con una gran velocidad de copia, un tamaño ligero y reducido, y un precio bastante asequible. Hasta ahora, los más común eran carcasas para discos duros de 3,5 pulgadas (la mayoría de las cuales necesitaban una toma de alimentación), mientras que las de 2,5 pulgadas permitían hacerse un disco duro externo portátil por un precio reducido si teníamos alguna unidad de 2,5 pulgadas de algún portátil antiguo, como esta que cuesta 9,82 euros.

Lo más interesante de este tipo de dispositivos es que no salen mucho más caros si extrapolamos linealmente el precio que cuesta un pendrive, aunque sí es superior a un disco duro externo porque los discos duros son más baratos. Por ejemplo, podemos coger un SSD WD Green de 240 GB en formato M.2 con unas medidas de 2280 (22 x 80 mm). Su precio es actualmente de 86 euros. Si tienes más presupuesto, puedes subir a 525 GB por 152,9 euros o 1 TB por 300 euros.

Pendrive de 256 GB = 87 euros; SSD M.2 de 240 GB y carcasa = 102 euros, y cuatro veces más rápido

En segundo lugar, necesitamos una carcasa. En Amazon encontramos varias de estas carcasas, como esta de CSL por 13,85 euros para SSD M.2 de cualquier tamaño, o esta de Eletrand por 11,99 euros para SSD M.2 de 30 y 42 mm de largo para un tamaño todavía más reducido. Cuando compremos una de estas carcasas, es muy importante que nos fijemos en que tengan compatibilidad con UASP (USB Attached SCSI Protocol), que ofrece velocidades de un 70% de lectura y un 40% de escritura superiores a otros USB 3.0.

Así, con una de estas carcasas, podemos tener velocidades de lectura de 250 MB/s y de escritura de 200 MB/s. Estas velocidades son de en torno a la mitad de la que obtendríamos si se enchufara a un conector M.2 de una placa base de ordenador o portátil, pero sigue siendo más rápido que el de un pendrive tradicional. Otras carcasas como la de Startech (con conector USB Tipo C) alcanzan los 370 MB/s de lectura y 373 MB/s de escritura. Si quieres una carcasa directamente con salida USB para no depender de cable, esta KKmoon es una buena opción, aunque sólo compatible con SSD M.2 de 30 y 42 mm.

Una memoria USB de 256 GB, como la Sandisk Ultra Dual, cuesta unos 87 euros, y tiene una velocidad de lectura de 123 MB/s y escritura de 50 MB/s, por lo que la diferencia es muy sustancial. Con sólo 14 euros más (86 del SSD y 14 de la carcasa), por 102 euros podemos tener un SSD externo de 256 GB que duplique velocidades de lectura y cuadruplique las de escritura de un pendrive. Si quieres una unidad SSD externa que aproveche toda la velocidad y ventajas que ofrecen puertos como el USB Tipo C, échale un ojo a los nuevos Samsung T5, con capacidades de hasta 2 TB y velocidades de 540 MB/s.

 

Fuente: adslzone

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