Viernes, Octubre 20, 2017

Por qué debes evitar siempre que puedas utilizar el disipador de serie de tu procesador

A la hora de comprar un ordenador hay que fijarse en muchos detalles para maximizar la utilidad de nuestro dinero. Un componente que suele sufrir recortes en pos de contener el precio de un ordenador a piezas es el disipador de la CPU. Incluso en los ordenadores premontados la mayoría de fabricantes optan por incluir el disipador de serie antes que uno de al menos 20 o 30 euros.

Disipador de serie es igual a ruido y calor

Estos disipadores de serie son muy pequeños y ligeros, pero tienen dos grandes inconvenientes: disipan muy mal el calor y hacen ruido. Está claro que hacen el trabajo mínimo para el que están pensados, pero no lo hacen todo lo bien que deberían.

Para empezar, las temperaturas en reposo suelen ser las más altas que se pueden alcanzar con un disipador de 20 0 más euros, pudiendo estar fácilmente a una temperatura de unos 20 o 25 grados superior a la temperatura ambiente. En carga, es posible que estas temperaturas suban hasta el punto de que el procesador haga thermal throttling y baje la frecuencia para funcionar a menor temperatura, o en el peor de los casos, que el ordenador se apague.

Otro factor importante en estos disipadores de serie es el ruido que hacen. Al tener un ventilador pequeño, éste tiene que girar a muchas revoluciones para generar algo de presión que evacue el calor generado por el procesador, por lo que inevitablemente tiene que hacer ruido. Actualmente, las tarjetas gráficas de 2 años a esta parte, junto con las mejores fuentes de alimentación, no encienden sus ventiladores cuando están en reposo, por lo que introducir un elemento que haga un ruido ensordecedor no es una buena idea, y menos en presupuestos que suelen rondar los 600 euros.

Estos disipadores directamente no se incluyen ya en los procesadores que permiten overclock de Intel, como el i7-6700K, por lo que si compras uno de estos estás directamente obligado a comprar un disipador aparte. Por tanto, tenemos a mano elegir un sistema de refrigeración por aire o mediante líquido, y vamos a ver cuáles son las ventajas e inconvenientes de cada una.

Refrigeración por aire

La refrigeración por aire con disipadores de alrededor de 800 gramos de peso tiene muchísimas ventajas: las temperaturas en reposo pueden ser alrededor de 5 o 7 grados superiores a la temperatura ambiente, y además algunos pueden llegar a funcionar en modo pasivo sin ventilación. En reposo, un disipador de 800 gramos en modo pasivo tiene temperaturas inferiores a un disipador de serie con el ventilador funcionando.

Además, estos disipadores no suelen ser demasiado caros. El disipador más popular con diferencia es el Cooler Master 212, que este año ha sido renovado por la versión 212x. Este disipador ofrece una mejora de alrededor de 15 grados menos que el disipador de serie.

Así, en una habitación a 20 grados, el disipador de Cooler Master hará que el procesador esté en reposo a unos 30 grados, mientras que un disipador de serie se situaría en unos 45 grados. Además, con este tipo de disipadores tenemos margen para disminuir la velocidad del ventilador y reducir el ruido que estos hacen. Con el ventilador de serie del procesador hay poco margen.

El Cooler Master 212x cuesta apenas unos 30 euros, y nos asegura que no vamos a tener ningún problema a largo plazo con nuestro procesador, además de asegurarnos que el ruido que hará será bajo. Por un poco más de dinero, tenemos marcas que hacen disipadores enormes con el fin de tener temperaturas bajísimas y no hacer apenas ruido, como Noctua o Thermalright. La única desventaja de estos disipadores es su peso y su estética, que queda afectada si tenemos el PC a la vista con una ventana transparente.

Refrigeración líquida

Este tipo de refrigeración muestra su poder bajo cargas elevadas. Permite tener temperaturas máximas menores que la refrigeración por aire, pero con un coste: el ruido. La refrigeración líquida lo que hace es mover agua dentro de su circuito. Esta absorbe el calor que expele el procesador y lo refrigera en un radiador que va refrigerado a presión mediante uno o dos ventiladores de altas presión y revoluciones.

En los modelos más baratos, que luchan en precio con la refrigeración por aire, el ruido puede llegar a ser molesto si lo tenemos a una presión media o alta, mientras que en modelos de más alta gama o incluso en los circuitos personalizados se puede lograr un silencio mayor o casi total.

Esto hace que gastarse el dinero que cuesta este tipo de refrigeración no merezca la pena si no queremos tener una ventaja estética o de menor peso. Esto es debido a que el kit de refrigeración líquida más barato, alrededor de los 60 euros, cuesta lo mismo que los disipadores por aire más caros, y que dan mucho mejor rendimiento por el mismo precio.

Experiencia personal

En mi caso, he pasado por los tres tipos de refrigeraciones de los que hablo en el artículo: en mi primer PC hecho a piezas tuve un disipador de serie de Intel, que acababa haciendo un ruido ensordecedor y tiende a acumular más polvo por la presión del aire y lo fino de la separación de sus oquedades. Posteriormente pasé a un Corsair H60 que sí, refrigeraba mejor pero también hacía mucho ruido.

Finalmente, en mi actual PC tengo un disipador por aire que me costó 40 euros en su momento (Thermalright Macho) y las temperaturas en reposo son de 7 grados más que en ambiente con el ventilador en 700 revoluciones sin hacer apenas ruido. La diferencia con el disipador de serie, que ni me molesté en colocar, es de más de 20 grados. El silencio y la tranquilidad de saber que no le va a pasar nada al procesador merece la pena.

 

Fuente: adslzone

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