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Un estudio llevado a cabo por la Comisión Europea ha alertado sobre los riesgos a los que nos exponemos como sociedad por el apagado de las redes 2G y 3G que están llevando a cabo las operadoras. El futuro del sistema eCall, basado en el 112, podría dejar sin posibilidad de alertar los accidentes a más de 60 millones de coches en nuestro continente.

El apagón de las redes 2G y 3G que están llevando a cabo la mayoría de los operadores para iniciar el traspaso hacia las redes de última generación va a tener una consecuencia inesperada: la seguridad de nuestros vehículos. Así lo estima la Comisión Europea que, después de encargar un estudio para valorar el impacto de esta medida, se ha percatado de que 64 millones de vehículos se quedarían sin la posibilidad de poder hacer uso del botón SOS, puesto que el sistema eCall no sería compatible con las nuevas redes.

El problema radica en que el traspaso de las redes se está llevando a cabo de forma descoordinada entre todos los países de Europa, sin que exista un calendario en común sobre el que trabajar, lo que dificulta el diseño de medidas alternativas que puedan cubrir este hueco. Si a ello le sumamos que actualizar el sistema tiene un coste superior a los 300 € por usuario, el problema es mayúsculo.

imagen-redes-2G-3G-coches-peligro-az-1212-pcpal-1-3La desconexión de redes antiguas como el 2G y 3G puede afectar a los sistemas de conectividad de los vehículos actuales durante sus trayectos

Las comunicaciones deberían quedar aseguradas, al menos, hasta 2030

LS Telecom, la empresa que se encuentra detrás de este estudio, ha recomendado a la Comisión Europea que emita una guía formal para que las operadoras y los países sepan cómo actuar a la hora de llevar a cabo esta transición tecnológica sin que la seguridad de los conductores se vea afectada. El objetivo es el de invitar a los países miembros que aseguren, al menos, una red de conmutación de circuitos hasta el año 2030. Sin embargo, parece un objetivo difícil de alcanzar si tenemos en cuenta que muchas compañías ya están trabajando en cumplir con esta transición cuanto antes.

El problema es que los diferentes espacios de cierre que contemplan los países puede dar lugar a que existen ineficiencias en el proceso de transición. De hecho, las soluciones impulsadas en el mercado en el momento actual tienen bastantes posibilidades de que afecten negativamente a las comunicaciones de emergencia, puesto que corren el riesgo potencial de experimentar deficiencias en la cobertura de la respuesta ante emergencias.

Algunas de las medidas con las que la Comisión Europea espera convencer a los países pasa por ofrecer incentivos financieros a las compañías que mantengan sus redes, se lleven a cabo ajustes en las licencias del espectro o se apueste por el uso compartido de las redes entre varios operadores, únicamente para cumplir con esta función en términos de seguridad.

El sistema eCall, en riesgo

El sistema eCall lleva desde el año 2018 funcionando en los turismos que se han comprado a partir de esa fecha, y permite notificar de cualquier accidente al 112 para que tengan conocimiento de cualquier emergencia que pueda haber en nuestras carreteras. De hecho, es capaz de seguir funcionando en situaciones en las que los afectados por el accidente no pueden hacerlo. Por lo que se trata de un sistema de seguridad que es muy importante y, sobre todo, capaz de funcionar de forma 100% autónoma.

Desde sus inicios, el módulo era compatible con las redes 2G y 3G, pero no con las redes 4G y 5G. No fue hasta algunos años más tarde, en 2024, cuando se actualizó el módulo SOS para que fuese compatible con estas dos últimas redes. Sin embargo, solo obligaba a actualizarse a los vehículos vendidos a partir de este año (en 2026), no a los anteriores. Por lo que más de 60 millones de vehículos en toda Europa se quedarían completamente desprotegidos.

Ahora, solo queda esperar hasta conocer cuál es la respuesta por parte de la Comisión Europea. Sin embargo, todo apunta a que la responsabilidad no recaerá sobre los consumidores, que tendrían que afrontar el coste de la actualización del módulo, sino de las operadoras. No obstante, habrá que ver cuál es la mejor forma para que se sientan, efectivamente, interesados en alargar esta medida.

 

Fuente: Comisión Europea | adslzone