close-up-man-doing-crossfit-workout

Siempre se ha recomendado salir a correr, ir a nadar o apuntarse a un gimnasio, pero los tiempos han cambiado. Ahora tenemos un abanico de posibilidades deportivas de todo tipo, con opciones para todos los gustos, presupuestos e incluso algunos que puedes realizar en tu propio salón.

Y entre todos los deportes, tanto los más conocidos como algunos más modernos, un nuevo estudio, que recoge datos de más de tres décadas, ha revelado cuál es el mejor entrenamiento para estirar la esperanza de vida.

Se trata de ser un atleta híbrido, un término que está muy de moda en las redes sociales en los últimos dos años. En la práctica, para lograrlo, puedes probar entrenamientos cruzados o crosstraining, que suelen encontrarse en CrossFit o Hyrox, deportes que están muy de moda. Cabe destacar que el triatlón de toda la vida también es una buena opción, aunque siempre es recomendable no olvidarse de entrenar fuerza.

Un reciente estudio liderado por investigadores de la Universidad de Harvard sugiere que las personas que combinan diferentes tipos de ejercicio, como alternar la carrera a pie con la bicicleta, la natación o las pesas, tienen una esperanza de vida significativamente mayor que aquellas que se limitan a una única actividad, incluso si el gasto calórico total es el mismo.

Menor riesgo de mortalidad

La investigación, encabezada por la experta Han Han de la Universidad de Harvard, es realmente importante, ya que ha seguido la pista a 70.000 mujeres y 41.000 hombres durante un periodo de más de 30 años (desde 1986 hasta 2018). Los datos, extraídos del Nurses’ Health Study y el Health Professionals Follow-Up Study, permitieron arrojar resultados con un precisión de cirujano.

El descubrimiento principal es que aquellos participantes que realizaban una variedad de actividades físicas presentaron un 19 % menos de probabilidades de morir por cualquier causa durante el periodo del estudio, en comparación con aquellos que eran igualmente activos físicamente pero cuya rutina de ejercicios era monótona.

«Si la cantidad total de actividad física se mantiene constante, se obtienen beneficios adicionales al hacer una mezcla de actividades físicas», explica Han Han en el informe recogido por New Scientist. Esto cambia el paradigma actual, ya que hasta ahora, la mayoría de los estudios epidemiológicos se centraban en la intensidad o en la duración, y pocos habían puesto el foco en la variedad del estímulo.

El equipo de Harvard analizó nueve tipos de actividades principalmente aeróbicas y de resistencia:

  • Caminar y trotar, lo que se conoce como jogging.
  • Correr a ritmos más altos.
  • Ciclismo en exterior o en bicicleta estática.
  • Subir escaleras.
  • Natación.
  • Remo o calistenia.
  • Deportes de raqueta (tenis, squash o pádel),
  • Entrenamiento con pesas o resistencia.

Cuidado con la trampa

Los expertos también hablan de lo que ellos conocen como rendimientos decrecientes. El cuerpo humano es una máquina de adaptación increíblemente eficiente. Cuando realizamos siempre el mismo movimiento, nos volvemos muy buenos en ello, pero el impacto metabólico y estructural empieza a estancarse. Según la investigación, existe un punto en el que hacer más de lo mismo deja de aportar beneficios significativos para reducir el riesgo de mortalidad a partir de unas pocas horas semanales.

Han Han sugiere que, una vez que alguien llega a ese punto de estancamiento en una disciplina, es mucho más rentable para la salud invertir el tiempo restante en una actividad diferente. «Otro ejercicio activará vías fisiológicas distintas cuyos beneficios combinados son mayores que la suma de las partes», argumenta la investigadora.

Además, el crosstraining mitiga el riesgo de lesiones por uso excesivo de determinada articulación o palanca (algo muy común en corredores o tenistas) y garantiza un desarrollo muscular más equilibrado, corrigiendo descompensaciones que, a la larga, afectan a la movilidad en la vejez.

 

Fuente: doi Foundation | adslzone