No son pocos los que sospechan siempre que se instalan en un apartamento de Airbnb o similares para una estancia de varios días. Y es normal, porque en los últimos meses se publicó una noticia que confirmaba que un casero vigilaba a sus huéspedes con cámaras.
De hecho, Airbnb tiene métodos para evitar grabaciones de este tipo, pero siempre hay algún dueño que se salta la normativa y vulnera cualquier intimidad.
La tecnología de vigilancia se ha abaratado tanto que hoy en día cualquiera puede comprar una microcámara espía barata en internet e instalarla en un cargador USB falso.
Aunque existen detectores de radiofrecuencia profesionales, la buena noticia es que no necesitas gastar dinero en equipo de espionaje para encontrarlas. Como expertos en tecnología de consumo, te confirmamos que llevas en el bolsillo la herramienta más potente para comprobar que tu habitación no tenga cámaras: se trata de tu teléfono móvil. A continuación, te explicamos cómo convertir tu smartphone en un detector de dispositivos ocultos utilizando la física de la luz y las redes.
Prueba del infrarrojo
El primer método es el más efectivo para encontrar cámaras diseñadas para grabar en la oscuridad. La mayoría de las cámaras de seguridad, incluidas las ocultas, utilizan iluminación infrarroja para grabar cuando apagas la luz.
El ojo humano no puede ver el espectro infrarrojo, pero los sensores de las cámaras digitales sí pueden captarlo, aunque los fabricantes intentan bloquearlo. Aquí es precisamente donde hay que poner en práctica el truco.
- Para realizar el barrido, debes dejar la habitación completamente a oscuras. Cierra persianas y apaga todas las luces.
- Abre la aplicación de cámara de tu móvil. Te aconsejamos que utilices preferiblemente la cámara frontal (la de los selfies), porque la mayoría de las cámaras traseras tienen filtros infrarrojos muy potentes que bloquean esta luz para mejorar las fotos. Sin embargo, las cámaras frontales suelen carecer de este filtro o ser menos agresivos con él.
- Apunta con el móvil hacia zonas sospechosas (estanterías, detectores de humo, plantas, enchufes). Si en la pantalla de tu móvil ves un pequeño punto de luz violeta o blanca brillante que no puedes ver a simple vista, acabas de encontrar una fuente de luz infrarroja, lo que indica con un 99 % de probabilidad la presencia de una lente de visión nocturna.
Escaneo de la red WiFi
Las cámaras que se usan para espiar necesitan transmitir lo que graban, aunque algunas, sobre todo las antiguas, graban en una tarjeta SD. Sin embargo, lo más normal, sobre todo si la cámara es sofisticada, es que envíe la señal en directo a través de internet, para monitorear las imágenes en tiempo real.
Para ello, necesitan conectarse a una red WiFi, y generalmente, usan la misma red que el anfitrión te ha facilitado amablemente. Por tanto, podrás servirte de herramientas para ver todos los dispositivos conectados a la red WiFi en la que estás y ver si está la cámara.
Para ello, sigue estos pasos:
- Conéctate al WiFi del alojamiento.
- Abre la app de escaneo de red (Fing u otra similar).
- Actualiza la lista de dispositivos.
Verás tu propio móvil, quizás una smart TV o el portátil. Pero debes estar atento a nombres de fabricantes genéricos o sospechosos como «IP Camera», «Nest», «Arlo» o nombres de fabricantes de chips chinos baratos como «Shenzhen». Fíjate en los iconos: si ves un dispositivo desconocido que no es un móvil ni un ordenador, desconfía.
Usa la linterna
Las lentes de las cámaras, por muy pequeñas que sean, están hechas de vidrio o plástico pulido curvado, por lo que reflejan la luz de manera muy diferente al resto de superficies.
Para este truco, vuelve a dejar la habitación a oscuras. Enciende la linterna de tu móvil (el flash) y colócalo a la altura de tus ojos. Muévete despacio por la habitación barriendo con el haz de luz los objetos sospechosos. Debes buscar un destello corto y agudo, un reflejo azulado o verdoso que te devuelve la mirada.
Fuente: adslzone

