Cada vez estamos más controlados en las carreteras. Radares cuyo número crece a una velocidad de vértigo, tecnologías que vigilan que no pisemos una línea continua, cámaras que controlan el acceso a zonas de bajas emisiones, y mucho más. Y, como es normal, los conductores buscan maneras de evitar esos controles o, al menos, poder anticiparse a ellos.
Sobre todo en el terreno de los radares, donde contar con un sistema que nos avise en tiempo real sobre su ubicación y velocidad máxima permitida se antoja como la única vía de salida para que no tengamos una multa en el buzón cada pocas semanas.
Muchos conductores se preguntan constantemente: ¿Es legal llevar un dispositivo que me avise de los radares? La respuesta es que sí, pero hay un matiz muy importante que debes tener en cuenta. La clave está en cómo funciona ese aparato. No es lo mismo un dispositivo que sabe dónde está el radar porque lo ha leído en una base de datos pública, que uno que lo averigua a través de las ondas de radio de la Guardia Civil.
Para evitar sustos en el próximo control de carretera, es vital diferenciar los tipos de dispositivos que hay en el mercado: el avisador, el detector y el inhibidor. Solo uno es legal, y los otros, si te pillan llevándolos instalados en tu vehículo, dos pueden arruinarte el mes.
El avisador de radares es legal
Este aparato es totalmente legal, y la normativa permite su uso sin restricciones, dado que su funcionamiento no interfiere con la labor de vigilancia de la DGT ni rastrea señales policiales.
Para su funcionamiento, usa el sistema GPS del vehículo para ubicar tu coche en el mapa y cruza esa posición con una base de datos pública y oficial de radares. Esta lista de radares de tramo y fijos la publica la DGT, y es información de dominio público, por lo que este aparato lo único que hace es recordarte que estás llegando a un radar, del mismo modo que si alguien te lo dice o si lo tienes apuntando en un papel.
De hecho, este sistema es el que tienen la mayoría de navegadores integrados en los coches modernos y en nuestros móviles. Incluso, Google Maps se puede configurar para ver los radares. Estas aplicaciones mandan alertas sobre posibles radares móviles, que se basan en estadísticas o avisos de la comunidad de usuarios, no en la detección de ondas, por lo que siguen manteniéndose dentro de la legalidad. En la propia app de Google muchos conductores lo indican con un aviso de control de policía, que se refiere al radar.
Detector de radares: totalmente ilegal
El problema está cuando pasamos de tener la información a cuando un dispositivo actúa de contramedida. Aquí la DGT no tiene piedad y te sancionará.
El detector de radares es ilegal. A diferencia del avisador, este aparato no usa una base de datos. Cuenta con una antena especializada capaz de captar las ondas de frecuencia que emiten los radares de la Guardia Civil (tanto fijos como móviles) antes de llegar a su altura.
La normativa actual ha endurecido las sanciones por llevar este tipo de dispositivos. Antes, podías librarte de la multa si decías que lo llevabas apagado. Ahora, la ley sanciona incluso si se lleva instalado en el vehículo, independientemente de si está encendido o apagado en el momento del control. Si un agente descubre un detector en tu coche, la sanción es de 200 euros y la pérdida de 3 puntos del carnet de conducir.
Llevar un inhibidor de señal es delito
Y si el detector es grave e implica sanciones tanto económicas como retirada de puntos, el inhibidor da un paso más. Además de detectar la señal del radar, emite una frecuencia que anula o distorsiona el funcionamiento del cinemómetro policial, impidiendo que este pueda medir la velocidad del coche. Por tanto, se trata de un ataque directo a la autoridad y a la seguridad del resto de vehículos.
Y sus consecuencias son tan devastadoras como lo que ocasiona. La multa es de 6000 euros y la retirada de 6 puntos del carnet. Además, el taller que te haya instalado el dispositivo también puede ser sancionado con multas de hasta 30 000 euros.
Fuente: adslzone
