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La factura de la luz es el eterno quebradero de cabeza de todos y cada uno de los hogares españoles. Y teniendo en cuenta que el próximo año está a la vuelta de la esquina, el asunto es el centro de la polémica otra vez. Mientras el Gobierno lanza mensajes optimistas prometiendo rebajas significativas para 2026, los análisis técnicos independientes anticipan un panorama muy distinto.

La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha sacado la calculadora y sus previsiones no son buenas: en 2026, lejos de ahorrar, pagaremos todavía más por la electricidad.

Fue hace apenas un par de días cuando el Ministerio para la Transición Ecológica anunciaba que el recibo de la luz bajaría entre un 5 y un 10 % a partir de enero. Para afirmarlo, se apoyaban en la fuerza de las renovables y en un teórico ajuste de costes. Pero la OCU no va en esta línea, y de hecho, afirma que los peajes y cargos regulados de las facturas subirán un 4,1 % según las propuestas que se llevarán a cabo.

Vemos, por tanto, que a pesar de que el Gobierno promete que pagaremos menos, la subida de los costes fijos harán que pase todo lo contrario, anulado cualquier ahorro en el consumo.

Qué subirá de la factura de la luz en 2026

Para entender por qué la OCU anticipa una subida, hay que mirar la letra pequeña de la factura, esa que no depende de tu compañía eléctrica sino del BOE.

La propuesta de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) para 2026 plantea una subida moderada de los peajes del 1,3 %. Esto hace alusión al coste de las redes de transporte y distribución y tendría un impacto mínimo, de menos de un euro al año.

Pero donde si habrá consecuencias será en los cargos del sistema que ha propuesto el Ministerio. Según la OCU, se prevé un incremento del 10,5 % en este concepto, para cubrir la mayor remuneración de las instalaciones renovables. Para un hogar medio (4,6 kW de potencia y 3.500 kWh de consumo), esto se traduce en 11,90 euros más al año solo por este concepto.

Y a esto hay que sumarle el coste de financiación del bono social, que las comercializadoras están obligadas a asumir pero que, en la práctica, como siempre, repercuten al cliente final. Este coste se disparará un 50%, añadiendo otros 2,30 euros extra a la factura anual de cada consumidor.

Pagaremos 15 € más de media

Por lo tanto, si sumamos la subida de todos los conceptos, podemos calcular que la factura se encarecerá unos 15 euros de media, contradiciendo totalmente la rebaja del 4,66 % que anunció el Ministerio esta misma semana.

Consecuencias del apagón en el precio

Pero lo peor es que la subida puede ser todavía mayor por el sobrecoste de operar la red en lo que se conoce como modo seguro. Tras el apagón que paralizó toda España el 28 de abril de este mismo año, Red Eléctrica ha endurecido sus protocolos de seguridad para evitar nuevas caídas, lo que eleva el coste entre 0,6 y 0,7 céntimos el kWh.

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Actualmente, ni la propuesta de peajes ni la de cargos incluyen esta partida. Si finalmente se decide repercutir este coste en la parte regulada de la factura, el incremento adicional podría ser de unos 27 euros al año para un hogar medio.

Eso sí, este escenario no afectaría por igual a todos los hogares. Los clientes del mercado regulado podría ver compensado este coste, siempre y cuando el precio baje. Sin embargo, los millones de clientes del mercado libre verás sus peajes subir y sus contratos de precio fijo no bajarán, por lo que en el cómputo general, tendrán una subida importante.

 

Fuente: OCU | adslzone