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A solo unos pocos de kilómetros de Madrid, Amazon cuenta con uno de los centros logísticos más robotizados de España. Se trata del superalmacén MAD7 en Illescas, conocido bajo este nombre por el Aeropuerto Adolfo Suárez. Aunque, lo verdaderamente llamativo es que tiene más de 180.000 metros cuadrados115.000 metros cuadrados están robotizados-, cuatro plantas y ocupa el sexto puesto en la red logística en España.

Hoy hemos visitado este centro logístico de la multinacional Amazon en Illescas para descubrir más de cerca que hay detrás de los precios de envíos y automatización con los que trabajan. Especialmente en estas fechas en las que 7 de cada 10 españoles adelantan sus compras de Navidad (y Reyes Magos) en Black Friday. Además, hay que tener en cuenta que es un centro que ofrece cobertura principalmente a Madrid, aunque también se encarga de realizar envíos a toda España y hasta diferentes puntos de Europa.

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Tres plantas con áreas robotizadas

Los robots juegan un papel importante en este centro, y todo porque hay áreas robotizadascuentan con 3.000 robots– que se distribuyen por tres de las cuatro plantas de MAD7. Tanto es así, que es uno de los almacenes más robotizados del país.

Dentro de las diferentes tareas que desempeñan, por ejemplo, se encuentra la descarga de los productos en las cajas que llegan al centro. Para ello, esta instalación cuenta con diferentes brazos robóticos que se encargan de esta tarea. Aunque esto es solamente la primera fase de recepción.

Una de las curiosidades por las que sorprende este centro es que tiene las estanterías que parecen estar desordenadas. Pero nada que ver. Se trata más bien de un «caos ordenado«. Todo gracias a que colocan los productos de forma aleatoria con el fin de aprovechar al máximo cada milímetro del espacio que hay en las estanterías. Con esto, por ejemplo, optimizan el proceso y ahorran tiempo en la colocación de los paquetes.

Además de los brazos mecánicos, está la zona en la que se encuentran las estanterías con una especie de roombas de gran tamaño. Su función es muy sencilla: se encargan de mover las estanterías donde sea necesario. Desde los puntos exactos para que se coloquen los productos hasta las zonas clave para que puedan ser empaquetados en cajas para que puedan salir a envío.

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Rufus y AWS son clave

En este caso, también entran en juego Rufus y AWS. Básicamente, Rufus es la IA de Amazon con la que se puede saber cuáles son los productos por los que los clientes preguntan más. Incluso, toda la robótica que se usa en las zonas de almacenaje, clasificación y picking están controladas con un chip de IA propio y una tecnología que cuenta con sus propios modelos de aprendizaje y optimización. Y hasta se encarga de decir qué caja es mejor usar para cada pedido.

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Y en el caso de AWS, se hace uso del servicio Amazon Neptune -base de datos de grafos- con el que se consigue gestionar el orden. Esta unión hace posible que el superalmacén pueda modelar las relaciones entre un punto A y un punto B, gestionar el historial de inventario y, sobre todo, que el almacenaje sea mucho más eficiente en todo momento.

Más de 1.800 empleados en MAD7

Entre sus 180.000 metros cuadrados no solo hay máquinas. En MAD7 se encuentran más de 1.800 empleados en la actualidad que trabajan con el objetivo de hacer posible que los envíos lleguen a los clientes.

Desde los robots a los trabajadores

De primeras, hay operarios que se encargan de recoger los diferentes palés en los que se encuentran los paquetes de los distintos proveedores. Más adelante, están los trabajadores que reciben los productos en cajas despaquetizadas y su tarea es la de llenar las estanterías de manera aleatoria, pero siempre de forma identificada.

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Y en el momento en el que se da un pedido, las estanterías se mueven a la zona de picking para que el empleado monte el pedido. En estos casos, los trabajadores revisan el ordenador que tienen en sus puestos para saber qué producto exacto hay que coger –hasta saben en qué estante está ubicado-.

Ya después del picking, el pedido se transporta por cintas en unas características cajas negras. Hasta llegar a la zona de embalaje. En ese momento, los productos se van empaquetando en las clásicas cajas recicladas de Amazon.

Ahora bien, los trabajadores no conocen el destino final, y mucho menos la dirección de los clientes. No se coloca la etiqueta de envío como tal, ya que se mantiene la privacidad de los usuarios. Por esto mismo, los empleados únicamente ponen un código QR.

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¿Cómo se controla todo el proceso?

Aquí entra en juego el Area Flow, es decir, el centro de mando que controla cada uno de los puntos del proceso. Desde cintas, robots hasta los brazos mecánicos y mucho más. Su tarea es clave para que todo salga adelante, por ello, monitoriza en tiempo real cómo funciona todo el centro con el fin de que los clientes finales puedan recibir sus pedidos.

 

Fuente: adslzone