Aquellos tiempos en los que los ingresos que recibíamos a través de métodos como Bizum pasaban más o menos desapercibidos son cosa del pasado. Hacienda ha decidido ponerse seria y, a partir de febrero de 2026, los bancos y entidades de pago estarán obligadas a informar mensualmente a la Agencia Tributaria de todos los cobros que realicen los autónomos y empresarios a través de Bizum y tarjetas.
La medida, que ya ha sido oficializada por el Ministerio de Hacienda mediante la aprobación de una nueva Orden Ministerial, supone un paso decisivo hacia el control exhaustivo de las transacciones electrónicas en nuestro país. Pero no todo es «malo», ya que Hacienda también te devuelve dinero.
Todos tus Bizum serán controlados
El cambio no será inmediato, pero sí contundente. La información comenzará a enviarse al fisco en febrero de 2026, aunque con los datos correspondientes al mes de enero de ese mismo año. Esto quiere decir que los autónomos que utilicen medios digitales para cobrar, como datáfonos, Bizum o cobros con tarjeta, verán reflejada su actividad mes a mes en los sistemas de Hacienda. El objetivo es tener un mayor control sobre los ingresos reales y evitar el fraude fiscal en un entorno cada vez más digitalizado.
Para ello, se han diseñado cuatro nuevos modelos de declaración que las entidades financieras deberán remitir de forma periódica. El primero de ellos es el modelo 170, que exigirá a las entidades bancarias detallar todos los ingresos que los autónomos reciban por vía digital. Se distinguirá si el dinero llega a través de un pago con tarjeta o mediante Bizum, y también se especificarán los datos del TPV o datáfono y la cuenta bancaria asociada a cada operación. En otras palabras, Hacienda podrá saber de forma clara qué volumen de negocio electrónico mueve cada profesional.
A esto se suma el modelo 174, que obligará a los bancos a informar anualmente de los movimientos de tarjetas realizados por cualquier ciudadano, siempre que el total de cargos y abonos supere los 25.000 euros al año. Este umbral deja fuera a aquellos que no lleguen a ese umbral, pero supondrá un nuevo foco de supervisión para negocios con un volumen de operaciones elevado. Esta declaración se remitirá por primera vez entre el 1 y el 31 de diciembre de 2026, con los datos acumulados del año 2025.
También entrará en juego el modelo 181, que establecerá que las entidades de pago informen a Hacienda sobre préstamos, créditos y operaciones financieras relacionadas con inmuebles. Este flujo de información también será anual, y se espera que la primera remesa de datos se envíe en diciembre de 2026 con relación al ejercicio fiscal de 2025. La idea es cruzar datos para comparar lo que se declara y lo que realmente se mueve.
Por otro lado, el modelo 196 incluye dos nuevas obligaciones que afectarán a todos los usuarios del sistema bancario. En primer lugar, las entidades deberán notificar mensualmente cualquier apertura de cuenta nueva, identificando al titular desde el primer momento. Y en segundo lugar, cada año deberán remitir a Hacienda un resumen del saldo de todas las cuentas al 31 de diciembre, junto a los movimientos (cargos y abonos) registrados durante todo el año. La primera notificación mensual será en febrero de 2026, mientras que la anual se remitirá en enero de 2027.
¿Cómo pueden prepararse los autónomos?
Ante este nuevo escenario, es crucial anticiparse. Aquí algunas recomendaciones clave que debes tener en cuenta si eres autónomo:
- Digitalización contable: utilizar un software de facturación que se integre con cuentas bancarias para automatizar el registro de ingresos y gastos.
- Separar cuentas: mantener una cuenta bancaria exclusiva para la actividad profesional. Esto simplificará enormemente la justificación de movimientos ante la AEAT.
- Revisar umbrales: aunque el reporte de ingresos digitales es mensual y sin mínimo, es vital conocer el umbral de 25.000€ anuales en movimientos de tarjeta (Modelo 174) para entender el nivel de escrutinio.
- Consultar a un gestor: ante la duda, la figura del asesor fiscal se vuelve indispensable para asegurar el correcto cumplimiento normativo y evitar sanciones, que pueden llegar hasta el 150% del importe defraudado.
Con estas medidas, el Ministerio de Hacienda da un paso más en su estrategia de digitalización y control financiero. La trazabilidad será prácticamente total, al menos en lo que respecta a los ingresos electrónicos, lo que obligará a los autónomos a ser mucho más rigurosos en sus declaraciones fiscales.
La noticia ha sido recibida con revuelo entre los pequeños negocios y los trabajadores por cuenta propia que no llevan un control tan exhaustivo de sus finanzas. Para muchos, esto implicará una necesaria adaptación, tanto en la gestión de sus cuentas como en el cumplimiento de sus obligaciones fiscales. Aunque también hay quienes ven en este cambio una oportunidad para profesionalizar aún más el sector y erradicar prácticas que perjudican a los que sí cumplen.
En cualquier caso, lo que está claro es que, a partir de 2026, la relación entre autónomos y Hacienda cambiará para siempre. Y lo hará a golpe de registros, porque hoy en día, todo deja huella.
Fuente: elEconomista | adslzone


