Viernes, Diciembre 09, 2022

5 cosas que no debes hacer nunca al conducir con lluvia o nieve

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Lo sabemos; las condiciones de otoño e invierno que ya estamos viviendo pueden suponernos un verdadero desafío para cuando nos encontramos en carretera. Las temperaturas gélidas, la baja visibilidad y las vías resbaladizas pueden aumentar el riesgo de perder el control del vehículo y de sufrir un accidente. Es por esto que es importante que al conducir con nieve o lluvia no hagas según qué cosas.

Al conducir con nieve o lluvia, siempre con precauciones

La lluvia y la nieve es uno de los fenómenos meteorológicos más frecuentes, donde en ambas su aparición dificulta la circulación y la conducción. De hecho, y para el caso de la lluvia, es importante recordar que esta es más peligrosa al inicio, cuando la carretera aún no está muy mojada.

Esto se debe, entre otros factores, a la mezcla de grasa y polvo que se dan con las primeras gotas de lluvia, lo que convierten el asfalto en una superficie resbaladiza y poco adherente, lo que se traduce en que se haga muy peligrosa en todo momento, independientemente de cómo sea nuestro coche.

Por eso, cuando llega el invierno, es fundamental que tomes las precauciones adecuadas para ti y para tu vehículo. Adoptar un enfoque diferente en tu estilo de conducción también te ayudará a evitar situaciones difíciles, pero sobre todo te salvará más d eun apuro al conducir con nieve o lluvia.

Qué hay que saber

Antes de nada es importante recalcar que una de las claves al volante, especialmente con mal tiempo, es la suavidad. Cuanto más fino vayamos, más cómodo estarán los ocupantes, y menos riesgo de sufrir un accidente.

Y es que el hielo y el agua (y el propio frío) hacen que el coche pueda resbalar y salirse de la calzada. Además, se necesitan más metros para parar el vehículo. En verano, a 120 km/h detener completamente un vehículo, sea más pequeño o más grande, exige 105 metros; mientras que sobre mojado serían entorno a 150 y con nieve unos 300. Por ello es vital comprobar siempre el estado de nuestro coche y de cómo se siente y comporta en cualquier condición. En esta época, sobre todo ruedas, frenos, limpiaparabrisas y luces. Estas son algunas pautas que debes seguir (y no hacer) en este tipo de condiciones.

No realices movimientos bruscos

Estar preparado y saber qué hacer si nos pilla de imprevisto (o no) puede ayudarnos a mantener la seguridad en todo momento. Por ello, la primera recomendación al conducir con lluvia o nieve es fácil: nada de movimientos bruscos.

Esto es ni acelerando (perderás tracción), ni frenando (incluso con ABS puedes llegar a bloquear las ruedas), ni girando el volante (no quieres hacer un trompo ni quedarte cruzado en la carretera).

Evita acelerones o frenazos

Bajo la lluvia o el agua que va deshelando todavía puedes encontrar zonas con hielo que pueden poner en peligro la estabilidad del coche. Así que hay que evitar los movimientos bruscos a la hora de frenar, pero también tomar las curvas o hacer los giros con suavidad, y siempre poniendo el intermitente a tiempo para que te vean de sobra.

Así, la suavidad es una de las claves de cualquier conducción eficaz, más aún en los días en que la calzada está mojada. Evitar frenazos, acelerones o movimientos improvisados es fundamental para mantener, en todo momento, el control del coche.

No accionar el freno sobre las marcas en carretera

Otro detalle es no accionar el pedal sobre las marcas de la carretera, algo que los que conducen moto o van en bici ya habrán observado más de una vez con algún que otro susto.

De hecho, los pasos de cebra o la propia raya de separación de los carriles son muy resbaladizos si están mojados. Para ello, lo mejor evitar iniciar la frenada sobre la pintura. En caso de que nuestro coche no disponga de ABS deberemos ser todavía más cuidadosos.

No cambies la trayectoria para evitar el aquaplaning

Seguro que has oído hablar de él, pero quizás no te habías enfrentado a él. Hablamos del aquaplanning, que es un efecto que se produce cuando los neumáticos no se pueden adherir al asfalto.

Esto se debe a que no pueden evacuar el agua que hay en la calzada. Esto provoca que el coche se deslice por una fina capa de agua entre el neumático y la carretera.

Para evitar esta situación de peligro te recomendamos:

  • Reducir tu velocidad sin frenar cuando te aproximes al charco.
  • Levantar suavemente el pie del acelerador y sujetar con firmeza el volante.
  • No cambiar la trayectoria.
  • No frenar hasta que sientas que tu coche ha recuperado el contacto con el suelo.

Elude los surcos

Para el caso de la nieve, y al igual que lo haremos con la lluvia, es importante que, cuando nos acerquemos a una curva, empecemos a frenar antes de empezar a girar el volante. Si el coche pierde el agarre, intenta mantener la calma; lo mejor es soltar el acelerador y mantener las ruedas en la dirección a la que quieres ir.

En su lugar, y si el coche empieza a derrapar, intenta conducir con nieve al igual que con lluvia, con suavidad. Si la parte trasera del coche derrapa hacia la izquierda, por ejemplo, gira el volante hacia la izquierda. Bajo ningún concepto retires las manos del volante o claves el pie en el freno.

También, y si no hay sal en la carretera, evita conducir por los surcos que dejan las ruedas; la nieve compacta está más helada que la nieve reciente.

 

Fuente: adslzone

 

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