Lunes, Noviembre 29, 2021

Qué tenemos que mirar al elegir una moto eléctrica usada

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Con frecuencia, cuando se habla de un vehículo eléctrico, se piensa en los coches, pero ahora la moto eléctrica está bien definida, tanto nueva como usada. Porque sí, las de segunda mano son también una gran opción, siendo más protagonistas del paisaje urbano. Pero, ¿qué hay que tener en cuenta al comprar una usada? ¿El recorrido será el mismo que con una nueva?

Si nos inclinamos más por los vehículos de dos ruedas que por los de cuatro, comprar una moto nueva gustará a todo el mundo. Pero lo que podemos encontrar en el mercado de segunda mano es algo que, como norma general, no podemos alcanzar en términos de presupuesto en el mercado de vehículos nuevos.

Optar por una moto eléctrica es una buena idea

Y, en caso de poder alcanzarlo, una motocicleta con unos cuantos kilómetros siempre cuenta con un gran descuento respecto al nuevo. Por esto, y viendo la gran tentativa que está cogiendo de la que es la moto eléctrica frente a la de combustión tradicional, es bien recomendable optar por una usada que por una 100% nueva.

Como mencionamos, los motivos van más allá de su precio, que también. De hecho, con seguridad es el principal incentivo, puesto que con el uso su cifra económica podrá ser bastante menor que con una nueva. Sin embargo, hay otra serie de factores muy bien destinadas que harán porque elegir una moto eléctrica usada sea una óptima solución para nuestro día a día.

Sabemos que cada maestrillo cuenta con su librillo y, aunque cada uno tiene sus trucos, intentaremos que recojas los nuestros. Es cierto que, al igual que sucede con el coche eléctrico, es imprescindible tener en cuenta y consideración aspectos como el kilometraje o el consumo, pero no será lo único. Una vez que tengas claros los conceptos, pasarás a ver que has hecho una buena adquisición. Pero, ¿cómo hacer una buena elección?

Cómo funcionan

Entrando de lleno en esta movilidad eléctrica, lo primero que tenemos que conocer es saber de qué tratan estas motos de nueva generación. Como tal, la moto eléctrica ha evolucionado mucho en sus dos siglos de vida. Es verdad: no es algo nuevo… los modelos modernos que se comercializan aportan una serie de ventajas a sus usuarios, que van desde la movilidad hasta su vida útil, además de ser vehículos de emisiones cero.

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Al igual que en el caso de sus hermanos de cuatro ruedas, los primeros prototipos datan del siglo XIX, aunque su comercialización no se inició hasta la primera década del XX. La menor potencia y autonomía frente a las motos de gasolina las condenaron a un largo letargo que finalizó en 2007, cuando se puso a la venta un modelo alimentado por una batería de ion litio, que logró alcanzar los 270 km/h (en Estados Unidos).

En su caso, y debido al avance del tiempo y a las buenas dimensiones del desarrollo de la tecnología, se puede decir hoy que comprar una moto eléctrica, ya sea usada o cero kilómetros, es una buena compra. A la misma la podemos definir como un vehículo de dos ruedas que usa como fuente de energía baterías en vez de gasolina.

Estas baterías transmiten energía a un motor eléctrico, generando su propulsión y movimiento. Al no haber gasolina no hay combustión y por consiguiente no hay generación de ruido ni emisión de gases contaminantes. Es ahí donde tenemos que considerar muy bien la moto eléctrica que estemos comprando. Es decir; dadas sus características, los modelos tienen ciertas peculiaridades que los diferencian de los de combustión usados. Por lo general, hay que tener en cuenta varios aspectos a la hora de elegir.

Consideraciones a tener en cuenta

Antes de decantarnos por una u otra, debes saber también que el funcionamiento de esta moto eléctrica usada que vayamos a comprar vendrá enfocado de varios elementos a cada cual más beneficiosos para nuestros intereses. Estas requieren para poder circular de un motor eléctrico que les permite realizar hasta 70 kilómetros sin recargar, en sus modelos más convencionales (con batería de plomo).

Los más modernos, de batería de litio, pueden superar los 100 kilómetros de autonomía, doblando, además, su número potencial de cargas, hasta el entorno de las 2.000. En principio, si es de segunda mano (y dependiendo del tiempo de uso) habrá que prestar mucha atención a cuánta autonomía es capaz de dar ahora y en cuánto se sitúan los números de ciclos de carga, si bien tienden a bajar con el paso del tiempo.

Además, a largo plazo, son mucho más rentables para el bolsillo del conductor teniendo en cuenta el coste del ciclo de vida de la moto (adquisición, mantenimiento, gasto de combustible, seguros e impuestos).

Autonomía

Quizá el aspecto fundamental de toda moto eléctrica usada o nueva, pero en el caso del que nos atañe, más aún. Y es que, una de las grandes atenciones de las que contamos en este tipo de vehículos, igual que pasa en un coche electrificado, la autonomía de la que disponga marcará en buena medida su precio.

Esto es algo que no ocurría en los de combustión, ya que el repostaje nunca supuso un problema. Para cada tipo de uso, una motocicleta será mejor que otra, y algunos directamente no serán una opción. En primera instancia, las nuevas poseen una autonomía que, dependiendo de su batería, puede ser mayor o menor.

Aquí hay modelos que van desde los 70 km de autonomía en ciudad hasta los 260 km. Pero claro, dependerá de la unidad de almacenamiento de energía y del uso que se le haya dado. Puede depender de varios factores.

  • El peso.
  • Las características del terreno.
  • La forma de conducir. Con una batería de plomo, lo normal es que se pueda realizar entre 45 y 70 km. Si la moto eléctrica dispone de una batería de litio puede completar entre 70 y 120 km.

Estado de baterías

Al mismo tiempo, conocer la autonomía de nuestro vehículo de dos ruedas vendrá delimitado por la batería que posean. La mayoría de baterías son extraíbles y pueden enchufarse a la corriente normal de 220V. El tiempo de recarga es de entre tres y seis horas dependiendo del tamaño de la unidad.

Por eso, debemos asegurarnos de que se encuentra en buenas condiciones, o al menos estar informado y ser consciente de cuál es su estado real. A partir de ahí habrá que descubrir la capacidad real que conserva la batería, pero no siempre es algo sencillo. Esta será la que terminará de determinar la cantidad de energía útil para el uso de la motocicleta.

La energía entregada se mide en amperios-hora (Ah) o kilovatios/hora (kWh). Esa será la que nos indique la capacidad nominal, que será la cantidad de energía que se puede extraer de ella a una corriente constante particular. Como punto importante a considerar cuando nos dirijamos a comprar una moto eléctrica usada, los fabricantes suelen garantizar la batería de forma diferenciada al resto.

Como regla, el vehículo en sí tiene 2 años de garantía a título general, pero algunos ofrecen una extensión de garantía en las baterías incluida en la compra de la moto. Suelen tener una garantía de 8 años con un mínimo del 70% de su capacidad original

Depreciación y coste

Como ves, tenemos algunos puntos que son similares con los coches. De hecho, los últimos estudios indican que estas se deprecian más rápido que la media de las convencionales. Eso es algo importante a prestar atención puesto que su valor terminará bajando a una velocidad mucho más amplia que una de combustión.

En otro orden de cosas, una de las razones por las que compensa comprar un vehículo eléctrico usado, bien sea una moto o un coche, es por el ahorro en su mantenimiento. Los conductores pueden dejar de gastar hasta un 50% en el taller durante la vida útil de sus vehículos, y en el caso de las motos, incluso más (los componentes son menores).

Asimismo, el mercado de segunda mano es una gran opción debido a que no es tan caro como parece. Es más que posible encontrar precios acordes con nuestros bolsillos en comparación con los coches eléctricos. Sí, todavía es un segmento sigue en vías de desarrollo, pero cada vez se van haciendo más habituales en nuestro día a día, por lo que su servicio se puede hallar en buena consideración. Varía mucho de su potencia y baterías, como mencionamos, pero es factible encontrar motos eléctricas usadas por debajo de los 2.000 euros.

Motor eléctrico

El propulsor es la parte más delicada y donde mayor número de problemas se pueden esconder. Y decimos esconder porque muchos de ellos estarán en su interior y posiblemente no los verás, y ahí tendrás que fiarte de tu tacto al probarlo. Por supuesto, al igual que si fuera con un coche, habrá que mirar bien que en su exterior no hay posibles tornillos en mal estado o algún golpe por caída.

También hay que pensar que, dependiendo de su uso, un motor sucio puede esconder desperfectos. Ello nos dice que dada la relativa juventud de este tipo de motos, todavía no hay muchas por las calles que dispongan de grandes cantidades de kilómetros a sus espaldas. Será dentro de unos años cuando veamos de verdad cómo de fiables son sus componentes clave y cuánto cuesta repararlos.

Beneficios de movilidad

Independientemente de que sea un vehículo nuevo o de segunda mano, los beneficios en cuanto a su movilidad será otra d elas bazas más interesantes. Porque cada vez van a ser más las áreas restringidas al tráfico por cuestiones de contaminación derivada de la excesiva condensación de coches en nuestras ciudades.

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Ya las hay en muchos cascos urbanos y en ellas sí está permitido el acceso con vehículos eléctricos. Por lo que cuando esto se vaya extendiendo, las motos y scooters eléctricos van a ser la única opción de llegar al corazón de las ciudades en transporte privado. Sin duda es algo a tener muy en cuenta. Tendremos que conocer su distintivo ambiental, pero generalmente pertenecen a la etiqueta Cero de la DGT (azul).

 

Fuente: adslzone

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