Lo que parecía ser un paso adelante para unificar derechos laborales en una de las compañías de telecomunicaciones con mayor crecimiento en España, ha terminado por desatar una tormenta interna que acaba de estallar. DIGI, que en los últimos años ha escalado posiciones como uno de los operadores móviles y de fibra más populares del país, afronta ahora una grave crisis de reputación entre sus propios empleados.
El motivo tiene que ver con la propuesta de un nuevo convenio colectivo estatal que, lejos de mejorar, podría empeorar de forma significativa las condiciones laborales de su plantilla.
Y todo esto mientras los clientes de DIGI están reportando incidencias en el servicio por cortes en la fibra y en los servicios móviles.
Saltan las alarmas en DIGI
Según denuncia la sección sindical de la CNT en DIGI, la situación es “insostenible”. Los trabajadores hablan de un modelo de empleo basado en el “low cost laboral”, donde la eficiencia en costes se impone a costa de derechos y salarios. El detonante ha sido la negociación en curso entre la empresa y los sindicatos mayoritarios, UGT y CCOO, para implantar un convenio unificado a nivel nacional. Una propuesta que no iguala al alza las condiciones existentes, sino que las nivela por abajo, eliminando derechos ya consolidados en territorios donde los convenios provinciales eran más beneficiosos.
Desde CNT, que afirma tener una fuerte representación en comunidades como Andalucía, también denuncian haber sido excluidos del proceso de negociación, a pesar de su legitimidad sindical. Para muchos, además de injusto, esto es un movimiento peligroso que demuestra el precario sistema que la compañía tiene y que trata de ocultar bajo una falsa apariencia de orden y estabilidad.
DIGI, que superó los 7.750 empleados a inicios de 2024, ha presumido de ser una empresa generadora de empleo directo en plena expansión. Sin embargo, según los sindicatos más críticos, el incremento de la plantilla no ha ido acompañado de mejoras en las condiciones laborales. Hablan de salarios dispares según la provincia, objetivos de ventas desproporcionados, presión constante, y obstáculos a la organización sindical. La rotación de personal, añaden, es alta y las promesas de promoción interna rara vez se cumplen.
En ciudades como Sevilla, el descontento ha ido mucho más allá de las palabras. Allí se han iniciado más de una decena de procesos judiciales y extrajudiciales contra la compañía. Las causas van desde despidos improcedentes hasta vulneraciones del derecho a la negociación colectiva. Algunas sentencias ya han sido favorables para los trabajadores, consolidando la imagen de una empresa que, según la CNT, no solo impone condiciones injustas, sino que además reprime la acción sindical cuando esta intenta hacer valer los derechos laborales.
Y es que el trato diferenciado entre provincias está siendo uno de los asuntos más polémicos, ya que mientras algunos territorios habían logrado mejores condiciones mediante convenios específicos, el nuevo marco estatal propuesto eliminaría esas ventajas. Esto implica que aquellos empleados con años de mejoras ganadas podrían perder sus beneficios de golpe, algo que restaría a su puesto de trabajo todo signo de estabilidad y poder adquisitivo.
La crítica más dura, no obstante, va dirigida al modelo laboral que DIGI estaría intentando consolidar. Un modelo centrado en la flexibilidad extrema, en contratos ajustados al máximo y en evitar cualquier estructura organizativa que dé poder real a los trabajadores. Según el CNT, esto es una forma deliberada de silenciar a quienes intentan mejorar sus condiciones desde dentro.
En este contexto, la CNT ha lanzado un llamamiento público a la empresa y a los sindicatos que participan en la mesa de negociación. Reclaman un proceso verdaderamente inclusivo, donde se escuche a toda la plantilla y se respete la pluralidad sindical. Consideran que cualquier acuerdo que se firme sin su participación será, en el fondo, ilegítimo y perjudicial para miles de trabajadores. Habrá que ver si, por esto, los clientes deciden darse darse de baja de la compañíade baja de la compañía.
La promesa de empleo estable, ¿puede seguir siendo creíble cuando va acompañada de recortes y desigualdades? Los próximos meses serán clave para saber si esta negociación es el principio de una mejora real o el síntoma de un problema mucho más profundo.
Fuente: CNT DIGI Sevilla | adslzone


