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La frustración es una sensación muy específica cuando eres un usuario que paga religiosamente su factura de internet y, sin embargo, la experiencia de uso no es como esperas. Esto es peor aún si estás con amigos tratando de jugar unas partidas online en la PlayStation 5 y tienes que desconectarte porque es imposible.

Hace unas semanas, estuve a un solo clic de cometer un error que me habría costado unos 10 o 15 euros más al mes de por vida. Mi conexión de fibra óptica con Digi, contratada a 1000 Mbps simétricos, parecía haberse quedado pequeña. O al menos, eso es lo que pensaba.

Cada vez que intentaba echar una partida online por la noche, el icono de conexión inestable aparecía en mi pantalla y el ping se multiplicaba. El personaje daba saltos, los disparos no se hacían y la experiencia era inaceptable en muchos momentos. Lo curioso es que, si hacía un test de velocidad, el resultado era impecable: casi 980 Mbps de bajada y 890 Mbps de subida.

Sin embargo, no podía jugar online sin cortes. La culpa, según pude resolver, estaba en el router, y no en mi conexión ni en la cantidad de megas que tenía contratadas en ese momento. Estaba siendo víctima de lo que se conoce como bufferbloat.

Latencia de la conexión

El error más común que cometemos los usuarios es confundir velocidad, es decir, el ancho de banda, con latencia o tiempo de respuesta. Tener 1 Gbps permite mover muchos datos a la vez, pero si todos los datos intentan pasar por el mismo punto, se forma un atasco. Esto es, a rasgos generales, la forma más sencilla de explicar este problema.

En mi caso, el problema aparecía cuando en el salón alguien encendía Netflix en 4K o se descargaba una actualización en segundo plano en otro dispositivo. Aunque sobraba ancho de banda, la petición de datos masiva saturaba la memoria intermedia del router, conocida como búfer.

El router de la operadora, para no perder ni un solo paquete de datos, los mandaba a una cola de espera. Mis paquetes del videojuego, que necesitan viajar instantáneamente para que la partida sea fluida, se quedaban atrapados detrás de los paquetes de mayor tamaño de la película que mis familiares estaban viendo. A raíz de esto, lo que sucede es que internet va tarde, no lento, y eso es el bufferbloat: una latencia disparada bajo carga. Y la solución de las operadoras suele ser venderte más velocidad (pasar a 1 Gbps o a la fibra Pro), lo cual no soluciona el problema.

Activa el QoS

Antes de llamar a atención al cliente para ampliar mi tarifa, decidí investigar los ajustes avanzados de mi red doméstica. La clave para solucionar este atasco de tráfico se llama QoS (Quality of Service) o, en routers más avanzados y modernos, SQM (Smart Queue Management).

El QoS es, básicamente, decide qué tráfico del router tiene prioridad, es decir, quién pasa primero. Una videollamada o una partida de un videojuego online son actividades sensibles a la latencia, ya que si los datos no llegan en ese instante, se cortan. Una película o un vídeo de YouTube, en cambio, pueden esperar 20 milisegundos sin que el usuario lo note.

Al entrar en la configuración de mi router, busqué la pestaña de QoS. La mayoría de los routers modernos que instalan compañías como Digi, Movistar u Orange traen alguna versión de esta herramienta, aunque a veces está oculta bajo menús de ajustes avanzados o aplicaciones.

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Figura 1: El parpadeo constante de la luz WLAN confirma que el router está emitiendo señal. La calidad de esta señal puede verse afectada por obstáculos cercanos

Lo que hice fue dar prioridad máxima a los paquetes de datos que venían de mi consola, y una prioridad normal o baja al resto de dispositivos, como la Smart TV o los móviles. Literalmente, con este sencillo paso, se arregló todo.

Cómo saber si lo sufres

Para diagnosticar esto, la herramienta de referencia entre los expertos es el test de Waveform. Al ejecutar este test, mi conexión de 1000 Mbps obtuvo una calificación de C. Tenía mucha velocidad, pero mi latencia subía de 15 ms a 200 ms en cuanto la red se ponía a trabajar. Tras activar el QoS, volví a pasar el test y obtuve una calificación A.

El truco final para los usuarios más avanzados es limitar artificialmente la velocidad. Si tienes 600 Mbps o las megas que sean, configura el QoS para que tu router nunca use más del 90 % o 95 % de esa capacidad (unos 570 Mbps). ¿Por qué? Porque así te aseguras de que la cola de datos nunca se llene del todo. Siempre habrá un pequeño margen libre para que los paquetes urgentes se cuelen primero.

 

Fuente: adslzone