Desde principios de febrero, las autoridades de seguridad europeas dieron la voz de alarma al creer que dos vehículos espaciales rusos interceptaban las comunicaciones de, como mínimo, una docena de satélites importantes de Europa. Sin embargo, no es algo nuevo, ya que se lleva dando desde 2014, cuando Rusia comenzó el conflicto con Ucrania.
Con el inicio del conflicto entre Rusia y Ucrania, los rusos lanzaron dos vehículos que se encargaron de acechar de manera secreta los satélites europeos. Y el objetivo de este tipo de maniobra no era solo una simple vigilancia, sino que estaban tan cerca como para generar una mayor preocupación entre las autoridades.
Tanto es así, que por eso en 2018, el Ministro de Defensa de Francia ya acusó a los rusos de espionaje tras el avistamiento de uno de estos dos vehículos cerca de un satélite de comunicaciones militar franco-italiano. Pero, ¿qué están haciendo los rusos?
La clave está en los vehículos espía Luch 1 y 2
Algo cada vez más habitual en la órbita geoestacionaria (GEO) son las que se conocen como operaciones de proximidad y encuentro (RPO). Con esto, una nave maniobra con el fin de acoplarse o estar cerca de otro objeto en el espacio. Es cierto que las RPO no siempre son malintencionadas, ya que pueden realizarse para labores de reabastecimiento o prolongar la vida útil de un satélite. El inconveniente está en que los vehículos rusos Luch 1 y Luch 2 han estado realizando estas operaciones de proximidad y encuentro.
Los dos vehículos «espía» (también conocidos como Olymp-K 1 y Olymp-K 2) de Rusia se lanzaron en 2014 y 2023. Y la intención de este lanzamiento no era otra que, supuestamente, identificar cualquier tipo de vulnerabilidad técnica que tuvieran los satélites de los países que forman parte de la OTAN.
La cuestión está en que las misiones de inspección no son algo nuevo. Por ejemplo, los satélites de inspección del Programa de Conocimiento de la Situación Espacial Geoestacionaria (GSSAP) de Estados Unidos ya se acercaron en el pasado, a una distancia de diez kilómetros de otros satélites, con este objetivo. Incluso, hay compañías que ya comercializan este tipo de servicios. Como es el caso de la empresa australiana HEO que estuvo cerca de un satélite chino para averiguar sus principales características.
La clave de Rusia y sus dos vehículos es que se han aproximado en diferentes momentos a una distancia inferior a 5 kilómetros de sus objetivos, y lo han hecho durante meses. Por lo que no se ajusta a lo que consideran como una misión de inspección satelital.
¿Cómo funcionan estos satélites rusos?
Al contrario de cómo operan los satélites GSSAP, que normalmente trabajan en pares -mientras que un satélite orbita por encima de GEO inspeccionando la parte trasera del objetivo, el otro satélite se posiciona en la parte inferior para conseguir imágenes del frente-, los satélites Luch de Rusia son sistemas de inteligencia de señales (sigint).
El funcionamiento de estos se basa en colocarlos entre un satélite objetivo y su estación terrestre, con esto Rusia logra interceptar la señal y espiar las comunicaciones de satélites europeos como los que están operados por Eutelsat, la compañía francesa, o también Intelsat, la empresa de Luxemburgo. Por lo que se encargan de recopilar información.
Lo que deja claro es que las RPO de los Luch de Rusia son una advertencia a los países de Europa, puesto que sus satélites son vulnerables a este tipo de actuaciones –interceptación de las comunicaciones, y muchas de estas supuestamente se consideran «seguras»-. De ser cierta toda esta operativa, lo cierto es que los rusos podrían replicar las señales de enlace ascendente usadas por las estaciones terrestres para controlar satélite y, en un futuro, podrían tener la opción de interrumpir las operaciones espaciales europeas.
Fuente: TheConversation | adslzone

