Microsoft

09:29:00Cualquier usuario que haya montado un ordenador por piezas o necesitado formatear su equipo habrá tenido que plantearse pagar el precio oficial por el sistema operativo o acudir a plataformas de dudosa reputación que ofrecen claves de activación por apenas unos euros. Durante años, la compraventa de estas licencias de Windows low cost ha operado en un limbo que muchos consumidores consideraban legal.

Sin embargo, la justicia acaba de dar un golpe sobre la mesa, así que si solías acudir a este tipo de mercados, deja de hacerlo.

Ahora, la justicia estadounidense ha dictado una sentencia ejemplar que destapa la verdadera mafia que se esconde tras esas webs de licencias ilegales. Heidi Richards, una empresaria de 52 años residente en Florida, ha sido condenada a 22 meses de prisión y al pago de una multa de 50.000 dólares por orquestar una trama masiva de tráfico de certificados de Microsoft.

Licencias falsas de Microsoft

Para comprender la magnitud de este fraude, hay que entender cómo clasifica Microsoft sus licencias. Cuando compras un ordenador portátil o un sobremesa ya montado, este suele venir con una pegatina que certifica que el sistema operativo es original. Estas etiquetas contienen el código único o clave de producto para activar Windows o la suite de ofimática Office.

El quid de la cuestión, a nivel legal y técnico, es que estas licencias suelen ser del tipo OEM (Original Equipment Manufacturer). Tal y como han explicado los fiscales encargados del caso y recoge el propio escrito de acusación formal del Departamento de Justicia, las etiquetas COA no tienen ningún valor comercial independiente. La ley federal y los términos de uso de Microsoft prohíben terminantemente vender estas claves por separado, ya que deben ir obligatoriamente junto con el ordenador para el que fueron emitidas o venderse en su paquete original precintado.

ordenador-windows-11-actualizandoseMicrosoft puede desactivar remotamente las licencias que no cumplan sus términos de servicio

El fraude consistía precisamente en saltarse esta normativa, vendiendo el código suelto por internet, permitiendo así que un usuario active Windows sin haber pagado la licencia de venta al público general, que es mucho más cara.

La red desmantelada operaba a escala industrial, bajo la fachada de un negocio de comercio electrónico legítimo llamado Trinity Software Distribution. Según la investigación, entre julio de 2018 y enero de 2023, Richards y su equipo compraron decenas de miles de etiquetas COA originales de Windows 10 y Microsoft Office a un proveedor con sede en Texas. Pagaron millones de dólares por ellas, pero a un coste infinitamente menor que su valor de venta al público.

En lugar de comercializar estas etiquetas junto con los equipos informáticos correspondientes, como exige la ley, extraían manualmente los códigos alfanuméricos rascando la tarjeta. Una vez obtenidos, transcribían pacientemente miles de claves en hojas de cálculo de Excel. Posteriormente, vendían estos códigos de activación al por mayor a clientes y plataformas de todo el mundo. El volumen de negocio era tan salvaje que, durante los cinco años que duró la operación, llegaron a transferir más de 5,1 millones de dólares a su proveedor tejano.

Si compraste una de estas licencias económicas en internet, tu código probablemente provenga de una granja de transcripción ilegal similar a la de Florida. Aunque tú no vayas a ir a la cárcel por usarla, te expones a que Microsoft detecte la anomalía en sus servidores y desactive tu sistema operativo de forma remota de la noche a la mañana por violar los términos del contrato de software.

 

Fuente: United States Attorney´s Office | adslzone