El problema de las memorias RAM lleva siendo noticia desde hace semanas, y es que las necesidades de las IA han hecho que el stock del componente se reduzca tanto que, actualmente, hay más demanda que oferta, y, por tanto, el precio de los mismos, sube.
Apple tiene varios distribuidores de estos, entre los que está Samsung, rival y compañero al mismo tiempo. El problema viene cuando hay poca producción, y te suben el precio, como le ha ocurrido a los de Tim Cook, que pagarán el doble por cada módulo de RAM que Samsung les proporcione.
Apple pagará el doble por la RAM
En cifras, el cambio es bastante claro. Hasta hace no mucho, Apple estaba pagando unos 30 dólares por cada módulo de 12 GB de RAM (el que usan los iPhone Air o iPhone 17 Pro). Ahora esa misma pieza ronda los 70 dólares. No es una versión mejorada ni más avanzada: es la misma memoria, pero cuesta prácticamente el doble, debido al problema mencionado.
Cuando lo miras así, se entiende por qué han aceptado. No es que les parezca bien pagar más, es que necesitan esas unidades para seguir fabricando al ritmo que tienen previsto. Si produces millones de teléfonos al año, no puedes permitirte que te falte un componente básico. Y menos uno como la memoria, ya que no es que pierda 40 dólares por pieza, sino que perderían ventas de millones de iPhones, lo cual sería peor.
El aumento, además, no es simbólico. Son unos 40 dólares extra por dispositivo solo en RAM (más del doble de lo que pagaban). Si eso lo multiplicas por toda la producción anual, el sobrecoste es enorme. Mucho mayor que lo que supondría negociar durante meses y arriesgarse a quedarse sin suministro.
Y es que Samsung es uno de los proveedores clave de Apple para este tipo de memoria y, en un contexto donde hay más demanda que oferta, tiene capacidad para imponer condiciones. Apple podría intentar diversificar más, pero estos cambios no se hacen de la noche a la mañana, y actualmente el mercado está igual para todos, sin un productor claro de RAM que pueda dejársela más económica.
La cuestión ahora no es tanto si Apple puede pagarlo, sino cómo lo va a gestionar. Puede absorber el golpe reduciendo márgenes, puede ajustar otras partidas o, en algún momento, puede repercutir parte del coste en el precio final de los iPhone. Eso todavía está por ver, ya que 40 dólares por iPhone es una cantidad más que importante, pues reduce sus márgenes mucho, y aunque podría mantenerlo para sus modelos actuales, está claro que no los va a perder en los siguientes.
En resumen, la escasez de memoria ya no es solo un problema de fabricantes o centros de datos. Está empezando a notarse en decisiones muy concretas dentro de las grandes compañías, y este es un ejemplo bastante directo de ello. Llegará a los MacBook, consolas, ordenadores de otras marcas, e incluso hasta electrodomésticos inteligentes que usan este tipo de memoria, por lo que podría suponer un aumento del precio de todo lo tecnológico en un breve periodo de tiempo.

