Aunque mucha gente no se haya parado nunca a pensarlo, o simplemente no lo sepa, la IA consume agua cada vez que la usamos, debido a que los servidores donde está alojada, y que hacen que funcione, necesitan esta para enfriarse, ya que no trabajan como un simple ordenador.
Esto hace que, dependiendo del tipo de refrigeración, gastemos más agua (por evaporación), o menos. Sin embargo, cada vez que hacemos uso de ChatGPT, Gemini, Grok, etc, estamos consumiendo agua, sobre todo en cierto tipo de preguntas o tareas más exigentes.
Cuánta agua consume una pregunta a ChatGPT
La realidad es que cuando usamos una IA no vemos qué está pasando detrás, y por eso parece que todo ocurre de forma mágica. Pero en realidad, las respuestas que recibimos salen de grandes centros de datos donde hay miles de ordenadores trabajando al mismo tiempo.
Esos ordenadores se calientan bastante porque están funcionando sin parar, como cuando usas el móvil durante horas jugando o viendo vídeos. Para que no se estropeen, se utilizan sistemas de refrigeración, y en muchos casos se usa agua para ayudar a bajar la temperatura.
No significa que cada pregunta que haces “gaste un vaso de agua” de forma directa, pero sí hay un pequeño consumo asociado al funcionamiento general del sistema. Algo parecido a lo que ocurre cuando enciendes la calefacción de casa: no notas el gasto de agua en ese momento, pero la energía y el mantenimiento del sistema están ahí.
Por ejemplo, si usas ChatGPT para preguntarle cómo hacer un trabajo o buscar una curiosidad, sería algo similar a dar un pequeño sorbo de agua de un vaso. No es mucho por sí solo. El problema aparece cuando millones de personas hacen preguntas todos los días, porque esos pequeños consumos se van sumando. Si estás un rato preguntándole cosas, acabarás «bebiéndote» una botella sin darte cuenta.
Centro de datos de una empresa
Lo mismo ocurre con otras inteligencias artificiales como Gemini o Grok, que también funcionan en enormes infraestructuras tecnológicas repartidas por el mundo. Es debido a ello, que existan limitaciones de uso, o que para nuevas versiones, haya que pagar, ya que, si todo fuese gratis e ilimitado, su consumo se multiplicaría todavía más, y no lo hacen solamente por ganar dinero en sí (pese a que ese sea el objetivo de cualquier empresa).
La buena noticia es que las empresas están intentando mejorar esto. Se están diseñando centros de datos que reutilizan el agua de refrigeración o que usan sistemas más eficientes, por lo que pronto podría dejar de ser un problema, aunque estas inteligencias cada vez son más usadas y pros, es decir, una cosa podría compensar la otra.
En resumen, usar una IA no es algo que consuma agua de forma visible o preocupante por una sola pregunta, pero como cualquier tecnología moderna, también tiene su pequeño impacto y se está trabajando para hacerlo cada vez más sostenible. No hace falta que limites tus preguntas a las IAs ahora, pero sí que puede ser curioso pensar en ello cuando lo hagas, sobre todo si son muchas seguidas, o estás intentando hacer un trabajo largo y complicado, lo cual consumirá muchos más recursos que simplemente preguntarle una curiosidad corta.
Fuente: adslzone
