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En 1987, cuando quizá todavía no habías nacido o es posible que tuvieras unos pocos años, Samsung ya fabricaba algunas de las mejores televisiones del mundo. Hoy uno de esos modelos ha reaparecido. Y lo ha hecho de forma tan triunfal que ha terminado en un museo. Es una auténtica reliquia de otros tiempos.

La vida puede dar vueltas maravillosas. En Corea del Sur, en Suwon, posiblemente nunca pensaron que desde Guatemala llegaría a sus oficinas una de sus televisiones. Una televisión que, tal y como cuentan, se ha terminado convirtiendo en un objeto histórico.

Guatemala. Año 1987: casa de los Morales

La década de los 80 estaba llegando a su final. El año 1987 fue un año digno para comprar una televisión. Los Simpson comenzaron a verse en la pequeña pantalla, Ronald Reagan pidió a Gorbachov que derribara el muro de Berlín y los Lakers ganaban con un maravilloso Magic Johnson.

En Guatemala, Ana Morales necesitaba comprar una televisión. En ese momento había algo que le llamaba la atención: la marca Samsung. Tal y como relata Morales, la marca Samsung comenzaba a estar en boca de muchas personas. Ese fue el primer aspecto que la llevó hacia una de sus televisiones. Pero, sobre todo, lo que más le atraía de Samsung era que se trataba de una marca que “lo aguantaba todo”. Pensando a largo plazo, quería una televisión en la que pudiera confiar no solo durante años, sino también a lo largo de las décadas.

La televisión encendida casi todo el día

Mientras leemos las declaraciones de Ana Morales no podemos evitar pensar en nuestra propia infancia y en cómo, durante los años 80 y 90, sobre todo, la tele era un organismo vivo del hogar. Antes de Internet y de que el ordenador sirviera para algo más que para chatear, escuchar MIDIs y enviar emails, la televisión era el pilar de la actividad familiar. Por eso, no sorprende nada que, como explica Morales, su televisión estuviera encendida “desde las noticias de la mañana hasta las películas de la noche”. Afirma que “fue un roble”, rindiendo tributo a un elemento de su hogar que se convirtió en parte de la familia.

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Los Morales ya disfrutan de una nueva televisión de Samsung

Las palabras de Ana reflejan la importancia que tiene un dispositivo como una televisión y la relevancia que gana cuando se mantiene inmutable en el hogar durante décadas. A lo largo de 39 años, la tele de Samsung siempre estuvo en su casa. “Siempre encendía”, tal y como recuerda su propietaria. La televisión los acompañó durante gran parte de su vida y en ella pudieron compartir sorpresas y descubrimientos.

Ana recuerda cómo, justamente, fue con esa televisión como vieron la caída del muro de Berlín. También explica que “vimos crecer a mis hijos” y relata que, en Navidad, la familia se reunía alrededor de la pantalla. Para ellos, era “como el fuego de nuestra chimenea moderna”. Más allá de la emotividad de sus palabras, lo importante de unos recuerdos como estos son que conectan fácilmente con lo que, posiblemente, habrán experimentado otros propietarios de televisiones Samsung.

El último viaje de la tele

Lo que se podría denominar como el último viaje de esta televisión de leyenda comenzó cuando Ana pensó en la necesidad de cambiar de televisión. Con el avance tecnológico y el cambio de calidad de imagen, era hora de comprar una nueva. No obstante, reconoce que le daba pena que la pantalla, después de haberlos acompañado durante décadas, terminara en el vertedero.

Fue entonces cuando descubrió el programa Eco Canje, con el cual Samsung recicla sus televisiones y aporta un incentivo a las familias que se benefician de ello. Para ella fue la respuesta perfecta, dado que la televisión siempre le recordaba sus “primeros años de trabajo y mis hijos”. Así que, haciendo uso de Eco Canje, le entregó la televisión a Samsung y ella obtuvo una pantalla nueva.

En ese momento fue cuando Samsung, en su cuidado sistema de trabajo, se encontró con una sorpresa: una televisión de hace casi cuatro décadas que todavía funcionaba. La empresa contactó con Ana Morales para conocer su historia y, de paso, informarle sobre cómo tenían pensado rendir tributo a su televisión. Al final, la pantalla ni siquiera sería reciclada, dado que se convertiría en objeto de museo en Corea.

Para Samsung, esta televisión, la cual ha sido ligeramente restaurada para que vuelva a mostrar la imagen con la misma calidad que cuando fue comprada, es un símbolo de lo que representan sus pantallas. Pero no solo su resistencia y durabilidad, sino también su capacidad de concentrar los sueños, emociones y sentimientos de toda una familia. Eso la convierte en una de las mejores piezas de exposición que pueda tener Samsung para mostrar a propios y extraños. A distancia, pero con un vínculo eterno, la televisión de Samsung sigue inspirando a quienes fueron su familia durante casi 40 años.

 

Fuente: adslzone