El HDMI es un estándar, y lo lleva siendo desde hace más de 12 años. Sin embargo, su versión de cables está siendo cada vez más remplazada por dispositivos que cumplen la misma función, pero de forma inalámbrica. Durante décadas, el cable HDMI ha sido el estándar indiscutible para transmitir imagen y sonido de alta definición, y ahora está siendo relevado.
Hoy en día, los cables son más un estorbo que otra cosa, y es por eso que los dispositivos tienden hacia un futuro sin ellos, como ya se ha asentado en los auriculares e incluso en la transmisión de las bicicletas.
HDMI sin cables
Aquí es donde entra en juego lo que popularmente se conoce como HDMI inalámbrico, que no es un aparato único como tal, sino la combinación de varios dispositivos para ofrecer una alternativa real y estable sin ningún tipo de cable.
A diferencia de los primeros intentos de transmisión inalámbrica, que sufrían de cortes constantes y una calidad de imagen deficiente, lo que podemos encontrar hoy en día es un producto mucho más madurado. Tecnologías como Wi-Fi Direct, Miracast y los kits de HDMI inalámbrico se posicionan como la opción preferida para quienes buscan una instalación limpia sin sacrificar el rendimiento. Y esto último no solo atiende a una cuestión de estética, sino también a una necesidad en términos de movilidad.
¿Funciona bien?
La pregunta que muchos usuarios se hacen es si realmente se puede igualar la estabilidad de un cable con ondas electromagnéticas. La respuesta es que sí, gracias a que el HDMI inalámbrico ya es un producto comercial fiable capaz de transmitir contenido en calidad 4K de forma estable. Esto es posible gracias a que estos sistemas utilizan frecuencias específicas que minimizan las interferencias de otros aparatos del hogar.
Los kits HDMI inalámbricos constan de un transmisor (conectado a la fuente) y un receptor (conectado al TV), alcanzando hasta 30-50 metros según modelo y condiciones
El avance de esta tecnología responde a varias necesidades críticas del usuario moderno. En primer lugar, permite evitar la instalación de cables largos que suelen requerir obras o canaletas que no quedan bien en nuestros salones. Además, facilita la conexión entre múltiples dispositivos que no están necesariamente cerca del televisor, permitiendo una movilidad total dentro de la estancia sin perder ni un ápice de calidad. Y en entornos profesionales, como salas de reuniones o aulas, esta tecnología hace que ya no haga falta que el ponente esté al lado de la mesa por culpa del cable.
Kit HDMI inalámbrico
Dentro del abanico de opciones sin cables, el sistema más directo y parecido al HDMI tradicional es el kit compuesto por un transmisor y un receptor. Es plug and play, por lo que no requiere estar configurándolo ni instalar drivers. Como bien hemos dicho, se basa en dos componentes:
- El transmisor: Se conecta directamente a la fuente de la señal, ya sea una consola de videojuegos, un ordenador portátil o un reproductor de Blu-ray.
- El receptor: Se conecta al puerto HDMI del televisor o proyector donde queremos ver la imagen.
Una vez conectados, ambos dispositivos se emparejan de forma inalámbrica para enviar la señal de audio y vídeo a través del aire. Según los datos técnicos de estos equipos, pueden alcanzar distancias de hasta 30 metros, algo fundamental para hogares con salones diáfanos o para transmitir la señal de una habitación a otra sin tener que taladrar las paredes. Además, la compatibilidad con resoluciones 4K asegura que la experiencia visual sea idéntica a la de una conexión física.
Otras alternativas
Aunque estos kits son la mejor opción, también puedes optar por Wi-Fi Direct o Miracast. Se trata de protocolos que permiten la comunicación directa entre dos dispositivos sin necesidad de un router intermedio. Esto es lo que utilizamos cuando queremos proyectar la pantalla de nuestro móvil o tableta directamente en la televisión inteligente.
Pero para los usuarios más exigentes, los kits específicos de HDMI inalámbrico siguen estando por encima por su baja latencia.
Fuente: adslzone
