La Comisión Europea ha abierto una investigación contra Google por posibles actuaciones ilegítimas que afectan directamente a la privacidad de sus usuarios. El organismo cree que el gigante tecnológico está infringiendo la normativa impuesta en el uso de contenidos en línea de medios para editores web y creadores de contenido de YouTube, con el objetivo de entrenar a su inteligencia artificial.
La llegada de la IA está provocando profundos estragos en el mundo de los medios de comunicación. Al parecer, la gran G estaría imponiendo condiciones injustas a editores y creadores de contenido, según ha esclarecido la Comisión Europea en un reciente comunicado.
Sin embargo, esta no es la primera vez que el conglomerado multinacional de Alphabet es investigado. En noviembre de 2025, Bruselas contempló que muchos medios estaban siendo perjudicados a causa de las nuevas herramientas de inteligencia artificial. Sin ir más lejos, ya hay empresas de comunicación que han tenido que imponer ajustes de plantilla por las malas prácticas de Google.
Google infringe las normas
La situación se ha puesto bastante peliaguda para el buscador de Internet más famoso y, por ende, para las revistas online. El órgano ejecutivo independiente de la UE no ha dado tregua y ya está comenzando a lanzar ofensivas para acabar con el reinado antimonopolio de Google. La imposición de sus términos y condiciones está generando un tremendo malestar entre los medios, que ven cómo su algoritmo sigue perdiendo fuerza.
La preocupación de Bruselas
Según publica el diario El Mundo, la Unión Europea está ofreciendo su cara menos amable contra la postura abusiva de Google. Sus palabras hablan por sí solas tras contemplar un panorama de lo más truncado para numerosos medios que ven su trabajo totalmente desvanecido y echado por tierra. A su vez, esto genera un empeoramiento de la visibilidad en secciones de Discover. El tráfico de artículos baja hasta tal punto que en muchas ocasiones dejan de ser considerados como referentes para los lectores.
Ante este terrible desasosiego, la Comisión ha interpuesto una demanda para intentar esclarecer cualquier caso vinculado al uso de contenido para entrenar a su IA sin previo aviso:
«La investigación examinará, en particular, si Google distorsiona la competencia al imponer condiciones injustas a editores y creadores de contenido, o al concederse un acceso privilegiado a dicho contenido, lo que perjudica a los desarrolladores de modelos de IA de la competencia».
También expresó su indignación al revisar quejas de youtubers que están preocupados por la situación en la que se encuentran actualmente sus respectivos canales. La IA está sirviendo de escudo para que sus vídeos aparezcan en las preferencias de los consumidores.
Debido a este desbarajuste, tanto los editores web como los creadores de contenido alegan que no han recibido ningún tipo de compensación tras la imposición de Google.
La multa podría ser millonaria
Si finalmente se descubre que Google está implicado en la realización de prácticas anticompetitivas, la sanción podría ser histórica. En estos casos, Bruselas no da el brazo a torcer y cumple con lo prometido. Al estar perjudicando gravemente al contenido generado por los medios de comunicación tan solo por el capricho de mejorar su actual tecnología, lo cierto es que sus beneficios caerían en picado.
Después de todas las investigaciones llevadas a cabo, la Comisión podría sancionar a Google con hasta el 10 % de todos sus ingresos. En 2024 ascendieron hasta los 350.000 millones, lo que supone un castigo de 35.000 millones. Un duro golpe que esperemos que Google no esté dispuesto a afrontar y que más temprano que tarde cambie de parecer, a fin de eliminar de una vez por todas su extrema actuación ante la presencia digital.
